Mejores condiciones laborales y salariales para aquellas personas que hayan accedido a formación académica institucional, es la propuesta que se encuentra en trámite en el Congreso de la República de Colombia, mediante la cual se pretende estandarizar salarios mínimos para técnicos y profesionales en el país.
La propuesta presentada por el representante a la Cámara por el Partido Liberal Silvio José Carrasquilla, plantea que aquellas personas con una formación técnica devenguen dos salarios mínimos legales vigentes y quienes tengan formación profesional reciban mensualmente tres salarios mínimos.
La intención de dignificar la remuneración siendo consecuentes con la inversión económica y el tiempo dedicado a la formación, es una iniciativa loable y necesaria en un escenario como el colombiano, en donde muchos profesionales devengan por su desempeño, salarios que, en el escenario latinoamericano, están por debajo de la media.
No obstante, este proyecto abre preguntas importantes que deberían discutirse, que nos gustaría desde Kunde, poner sobre la mesa:
Desde Kunde celebramos cualquier iniciativa que propenda por la dignificación del trabajo y el bienestar laboral, pensando siempre en aquellos técnicos, tecnólogos y profesionales que se esfuerzan en cualificarse; pero, además, pensando en los emprendedores, microempresas y pequeñas empresas que requieren de sus servicios y desean crecer junto con ellos.
No obstante, la propuesta legislativa de establecer dos veces el salario mínimo para una carrera técnica resulta estar excesivamente cercana, en términos de oferta económica, a los tres veces el salario mínimo propuestos para los profesionales.
Debemos considerar que los profesionales invierten entre 8 y 10 semestres de estudio en promedio. Establecer un salario mínimo tan cercano (solo un salario mínimo de diferencia) frente a una brecha tan grande en tiempo de formación, costos de matrículas e inversión intelectual, podría desincentivar el acceso a la educación universitaria a largo plazo. Es un factor de la ecuación del salario mínimo que los legisladores deberían estudiar y resolver antes de su aprobación.